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May 7, 2016

INTERNACIONAL SITUACIONISTA ¿QUÉ ES?


Una enciclopedia tradicional definiría la Internacional Situacionista (IS) como un grupo intelectual creado en 1957 y disuelto en 1972. Durante esos años y dentro de unos principios básicos invariantes, la definición ideológica o la concreción intelectual de la IS se va transformando. Ello se produce tanto por la rápida evolución de su debate interno, como al muy rápido cambio de sus miembros (unos 70 en total) tanto por las sucesivas purgas internas y exclusiones, como por las incorporaciones.

La mayor parte de los miembros de la IS provenían de las distintas vanguardias artísticas del momento (unas más plásticas -pintores, arquitectos...- y otras más literarias y teóricas). En su gran diversidad, en general coincidían en la radical crítica política, que se acentúa y deviene la principal característica del grupo con el paso del tiempo.

El único miembro que permanece durante los 15 años de vida de la sección francesa de la IS es Guy Debord que (muchas veces y de facto, pero no de iure) actúa como su líder máximo. Pues la IS remarcó enormemente el trabajo en común y la producción colectiva. Así en cada número de su revista se hacía explícito: “La redacción de este boletín es normalmente colectiva. Los artículos reeditados y firmados personalmente deben ser también considerados como si involucrasen al resto de nuestros camaradas y como puntos específicos de su búsqueda común.” (IS, vol. 1, 2001, p. 70)

Debord (1995: 200) sintetiza así los orígenes de la IS: “Después de todo, era la poesía moderna, durante los últimos cien años, la que nos guió hacia allí. Nosotros éramos un puñado que pensaba que era necesario convertir su programa en realidad, y llegado el caso no hacer ninguna otra cosa.”

La IS no separó nunca la política de la cultura, aunque en cierta medida primero el énfasis fue más artístico-cultural y luego más teórico-político. Por eso destacan: “Nos oponemos a la supervivencia de formas como la revista literaria o la revista de arte” (IS, vol. 1, 2001, p. 70). Con ello, obvian otras significativas oposiciones más político-revolucionarias (que pasaran a ser hegemónicas dentro de la IS a partir de 1962). 

De hecho la Internacional Situacionista se crea el 28 de julio de 1957 en la localidad italiana de Cosio d'Arroscia. Allí se unieron una serie de grupos muy diversos. En primer lugar hay que mencionar la Internacional Letrista (IL) creada en 1952 y que publicaba la revista Potlatch (que era muy innovadora pero de bajo presupuesto y muy limitada circulación). A ella pertenecían Guy Debord y –la que será su compañera durante unos años- Michele Bernstein.

Otro integrante era el Movimiento Internacional Para Una Bauhaus Imaginista (MIBI), creado en 1953 por los pintores Asger Jorn, Giuseppe Pinot Gallizio, Piero Simondo y Elena Verrone. Asger Jorn había sido miembro del importante movimiento artístico CO.BR.A (disuelto en 1951) junto con Lubertus Jacobus Swaanswijk y el futuro situacionista Constant Nieuwenhuys. Significativamente, cuando Jorn se incorpora a la IS era preso de una importante depresión que la fuerza del situacionismo y Debord le ayudará a superar.

El MIBI se oponía a la opción estrictamente funcionalista tomada por la Nueva Bauhaus de Ulm. Coincidiendo con el espíritu situacionista, Jorn se proponía recuperar la libertad de la Bauhaus original, en la que lo industrial y el funcionalismo era medios pero no fines en sí mismos. También se integraron en la IS, la London Psychogeographical Association (con un único miembro: Ralph Rumney) y un músico italiano (Walter Olmo). 

Por la vertiente más artística pronto se les añadirá también el pintor y urbanista utópico holandés Constant Nieuwenhuys y el pintor danés Jørgen Nash (ambos procedentes de Co.Br.A. y vinculados con Jorn) y luego los artistas: Ansgar Elde, Jacqueline de Jong, Lothar Fischer, Heinz Hofl, Hans-Peter Zimmer (los últimos pertenecieron al importante grupo artístico alemán Spur). Como veremos, en la gran escisión de 1962, éstos chocaran especialmente con nuevos miembros más teórico-políticos –hacia los cuales basculará Debord- e irán dimitiendo o siendo expulsados. 

En la vertiente más teórico-política destacamos: el historiador y politicólogo Mustapha Khayati, el escritor y arquitecto húngaro Attila Kotányi, el filólogo y prolífico escritor belga Raoul Vaneigem, el cineasta y sinólogo francés René Viénet, el importante líder del Mayo 68 René Riesel y, para no alargarnos, el italiano denunciador del “terrorismo institucional” en los “años de plomo” Gianfranco Sanguinetti. Éste será con Debord los dos últimos miembros de la IS que deciden disolverla.

La denominación “Internacional situacionista” resulta de la unión del neologismo “situación” (que explicaremos detalladamente) y del término “internacional” que remite a los movimientos internacionalistas obreros y que ya estaba presente en uno de los grupos fundadores: la Internacional Letrista (IL).

Habitual en aquel momento, el término “Internacional” explicita la clara voluntad del nuevo grupo de constituir una vanguardia político-artística verdaderamente mundial, similar a las que había ido creando el movimiento obrero. Éste precisamente en 1951 (un año antes de crearse la IL) había visto la importante recreación de la IV Internacional Obrera y Socialista, que había sido disuelta de facto en 1940 de resultas de la IIª Guerra Mundial. Por otra parte y aunque se llegaron a constituir algunas “secciones nacionales”, la plena internacionalización de la IS sufrió ante la tendencia crónica a circunscribirse alrededor de París e, incluso, en torno de Guy Debord.


En cambio, el término “situacionismo” es completamente novedoso y proviene de uno de sus objetivos, términos y aportaciones teórico-prácticas más importantes (tanto de la IL -que lo usa prácticamente desde su fundación- como de la IS). Se trata de la voluntad de creación de “situaciones” o subversivos momentos de vida concreta, que son construidos colectivamente -mediante la organización de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos- para experimentar de forma lúdica y provocar importantes cambios en la vida cotidiana de la sociedad (Mayos, 2013: 28-49). Agradezco públicamente la entusiasta y eficaz colaboración del profesor Yanko Moyano en la compleja selección de los textos situacionistas.

En origen, el concepto de situación remite claramente a “perfomances” vanguardistas como las creadas en el Cabaret Voltaire de Zurich o en el Club Dadá de Berlín. Ahora bien, los situacionistas buscan un impacto e influencia sociales más masivos, que lleguen a las clases populares y –para ello- usan los nuevos medios de comunicación, como el cine. Además del dadaismo, los situacionistas están influidos por el surrealismo, si bien lo critican profusamente (Mayos, 2013: 17-22). Son muy significatives los artículos “Amarga victoria del Surrealismo” y “El ruido y la furia” de Internationale Situationniste, núm. 1. 

Por otra parte, tanto la IL como la IS permanecen más ignorantes o indiferentes a muy similares planteamientos norteamericanos coetáneos y, muchas veces, claramente anteriores. Es el caso de los happenings desarrollados por Allan Kaprow, quien también pretendía convertirlos en una especie de laboratorio artístico que permitiera analizar los comportamientos y hábitos cotidianos, para de alguna manera intentar cambiarlos.

Proclaman: “Si no somos surrealistas es por no aburrirnos.” (Mayos, 2013: 22) Y es que ven el surrealismo como un movimiento formado en el fondo por burgueses, si bien paradojal y excesivamente dirigido ideológicamente por André Breton y un comunismo que ven como peligrosamente poco libre. También acusan los surrealistas de estar demasiado preocupados por el éxito y los dividendos crematísticos, de haber caído en el espectáculo pues se limitan a ofrecer nuevas y sorprendentes imágenes para el consumo, y además de dirigirse sobre todo a las élites y la alta cultura.

Antes de profundizar en el concepto de “situación”, seguro que el amable lector agradecerá algunos ejemplos históricos que, de facto, sirvieron de modelo para los propios situacionistas. Un caso muy famoso fue la interrupción y la lectura de un manifiesto antireligioso el 9-4-1950 en plena misa ceremonial de Notre-Dame de París, donde participó el futuro letrista Serge Berna. En aquel tiempo provocó un enorme escándalo social, superior pero mejor resuelto que el protagonizado por el colectivo ruso de punk feminista Pussy Riot el 2012.


 
Otro ejemplo quizás menos conocido pero que está en la génesis misma de la IL y la IS, es la estrategia usada por Isidore Isou para irrumpir sonoramente en el mundo cultural francés del 1948. Isou, escritor rumano de origen judío, creó el Letrismo, al que se afilió Debord en 1951. Con gran sentido del espectáculo y de lo que pedía la nueva cultura de masas, Isou consiguió llamar la atención sobre su persona con una serie de calculados gestos (calificados posteriormente de “escándalos letristas”).

Entre esos “escándalos” convenientemente preparados podemos destacar: el boicot de la conferencia de presentación el 21-1-1946 de La Fuite, obra del líder dadaista Tristan Tzara. Frente a éste (del que había sido fan), Isou proclamó la muerte de Dadá y su sustitución por el Letrismo. Aunque en aquel momento ni Isou ni el Letrismo no eran conocidos ni los expertos, ese astuto “escándalo” les dio una rápida notoriedad. En otro momento y sin ningún escrúpulo, Isou publicó unas presuntas entrevistas exclusivas –totalmente inventadas- con personalidades consagradas del mundo francés como Gidé o Mauriac. Naturalmente la posterior polémica fue saludada con entusiasmo por Isou.


Más importante y significativa para el situacionismo fue la “situación” creada por Isou y los letristas en el Festival de Cannes de 1952 (el año en que ganó Eva al desnudo de J.L. Mankiewicz). Entre sonoras amenazas de boicotear los actos, un grupo aguerrido de letristas lograron que se exhibiera en el festival la primera película de Isou: Traité de bave et eternité (literalmente “Tratado de baba y eternidad”). Este logro animó al  joven de diecinueve años, con muchos proyectos culturales y cierta predisposición por el cine, Guy Debord a unirse al Letrismo y publicar en su revista Ión el guión de su primera película de “cinéma discrépant”: Hurlements en faveur de Sade (esto es: “Aullidos en favor de Sade”, un  título sugerido por Isou). 


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