May 10, 2016

MAYO1968: "SITUACIÓN" REVOLUCIONARIA



“Es cosa de todos impedir la consolidación final de un totalitarismo tecnocrático en el que terminaríamos ingeniosamente adaptados a una existencia totalmente enajenada de todo aquello que siempre ha hecho de la vida del hombre una aventura interesante.” Theodore Roszak.

Todos los periódicos, radios y televisiones siguen en directo los acontecimientos. Las encuestas que todos realizan coinciden en un mensaje básico: la enorme popularidad de las protestas entre la población francesa. Como mínimo un 61% de la población afirma simpatizar con ellas. La sorpresa es mayúscula, pero no para la IS; ellos ya lo preveían así; la “situación” estaba creciendo y retroalimentándose, como se esperaba. La “situación” de la sociedad francesa comenzaba a ser realmente protorrevolucionaria.


Los choques en las universidades van creciendo y se difunden por todas partes. Mientras tanto, el presidente del Estado, De Gaulle, indignado y casi superado por los acontecimientos, insiste en la mano dura policial; produciéndose auténticas y masivas batallas contra la policía en el Barrio Latino. 


El 10 de mayo es la llamada "Noche de las barricadas" en ese barrio, pues todo él ha sido tomado por los estudiantes; los situacionistas entre ellos. Las negociaciones iniciadas vacilantemente con el Rectorado de la Sorbona fracasan; entre otras razones porque el gobierno rechaza liberar a los detenidos. Con un gran incremento de efectivos y con despliegue de carros blindados, la policía antidisturbios disuelve las barricadas por la fuerza y provoca cientos de heridos.
Aunque magullados y doloridos, los situacionistas no están derrotados, todo lo contrario, están exultantes de pasión y entusiasmo. ¡La “situación” es ya revolucionaria! Conteniendo el aliento, son más activos que nunca. Efectivamente el movimiento reivindicativo ha dejado de ser básicamente "estudiantil", juvenil y con aires de conflicto generacional, y pasa a ser algo mucho más interclasista e intergeneracional. También más peligroso para la administración y de acuerdo con los parámetros políticos habituales.

Superando importantes resistencias y sorprendiendo a propios y extraños, el movimiento se convierte también en obrero y abraza perspectivas y reivindicaciones sociales mucho más generales. Se le incorporan personas y demandas de todas partes, a veces no demasiado coherentes. En todo caso, indican la presencia de profundos malestares y preocupaciones en la avanzada sociedad francesa que nadie aún no se había atrevido a escuchar ni a imaginar. Aunque las nuevas reivindicaciones y demandas sociales desorientan bastante a los tradicionales partidos y sindicatos de izquierdas (casi tanto como a los de derechas), van incorporándose al “Mayo” con cierta decisión, pero con expectativas inciertas.

El 13 de mayo se convoca a bombo y platillo una “huelga general de estudiantes y de trabajadores”. Era uno de los más secretos ideales de los situacionistas: que los jóvenes estudiantes fueran capaces de despertar y liderar la adormecida conciencia revolucionaria de muchos obreros. En París se lleva a cabo una enorme manifestación de más de 200.000 personas y en toda Francia más diez millones de trabajadores secundan la huelga (¡casi dos tercios de los trabajadores franceses!). 

Ahora ya francamente preocupado y consciente que ha sido superado por los acontecimientos, el gobierno intenta suavizar el conflicto universitario. Aprueba la reapertura de la Sorbona –negada unos días antes- pero, ahora y bajo una importante influencia de los situacionistas, los estudiantes optan por ocuparla. En adelante la Sorbona, la principal y más emblemática universidad francesa, estará de facto dirigida por un muy radical Comité de Ocupación con bastantes situacionistas y presidido por René Riesel. 

El Comité se institucionaliza en reunión permanentemente, con asistencia libre y con delegados que son sometidos a revocación o reelección diaria. Indicando tanto la voluntad de transmitir capacidad organizativa, de liderazgo y de plausibilidad de la revolución, se consigue organizar eficazmente las estructuras mínimas para mantener a los revolucionarios en acción, como por ejemplo enfermería, intendencia, comedores, guardería, orden interno...

Pero las sorpresas no han terminado. Los trabajadores no se quedan atrás y comienzan las ocupaciones de las fábricas, por ejemplo Sud-Aviation en Nantes y la Renault en Cleon, Flins, Le Mans y Boulogne Billancourt. El 16 de mayo incluso se organiza un simbólicamente muy importante encuentro entre estudiantes y trabajadores implicados en ocupaciones de fábricas y universidades. 


La idea de fondo de los situacionistas y de los más comprometidos es visualizar que la revolución puede organizarse efectiva y eficazmente. Se suman a las acciones y ocupaciones nuevos sectores estratégicos como los controladores aéreos, los trabajadores del carbón, del transporte, del sector del gas y de la electricidad..., y los periodistas de radio y televisión. 

Aunque ya habían reclamado todo el poder para los consejos obreros en el programa de 1963, ahora los situacionistas se vinculan profundamente con el comunismo “conseilliste”, sobre todo con la práctica cotidiana de las ocupaciones. El consejismo es una corriente que opone la libertad y “autonomía proletaria” de los “consejos obreros” a la férrea disciplina ideológica y organizativa de los partidos comunistas de marchamo leninista. 

Primero en las ocupaciones de universidades y después de fábricas e, incluso, de algunos barrios o ciudades industriales, los situacionistas entablan sólidas relaciones con dichos grupos. Simpatizan espontáneamente con ellos, pues comparten ideas y actitudes muy próximas como las expresadas por el teórico consejista holandés Anton Pannekoek. La famosa consigna de éste: “Los trabajadores no deben limitarse a actuar; es preciso que imaginen, reflexionen y decidan todo por sí mismos”, podría ser perfectamente una consigna situacionista. 


Por otra parte es en estos grupos consejistas donde los situacionistas aprenden importantes habilidades organizativas y logísticas. No olvidemos que los primeros son de procedencia social obrera, mientras que los situacionistas provenían mayoritariamente de la intelectualidad pequeño-burguesa cercana a las vanguardias artísticas. De la experiencia sindical y cooperativa en el día a día productivo de los consejistas, aprenden mucho unos situacionistas que se habían centrado sobre todo en la subversión iconoclasta. 

En estos vitales momentos del Mayo son muy necesarias las “habilidades” consejistas para organizar la revolución y mantener sus constantes vitales frente a todos los ataques. Sin duda los situacionistas habían obviado hasta ahora esas facetas revolucionarias del todo necesarias, llevados por su instintiva pulsión revolucionaria básicamente ácrata, utópica, negativa, subversiva y desorganizadora.


En todo caso, durante estos días de mayo, los situacionistas y sus aliados han crecido exponencialmente en número y tienen la sensación de saborear las mieles de un triunfo en el que han soñado durante años. Ahora, absolutamente ajetreados y casi sin tiempo para pensar, experimentan hora a hora, día a día, un tiempo y una actitudes plenamente revolucionarias. Pero a la vez deben ocuparse en la parte constructiva, positiva y reorganizadora que toda revolución comporta. Podemos decir que ello cambió profundamente a muchos situacionistas, haciéndolos evolucionar en la línea del “consejismo obrero” (como se verá). 


El panorama general de Francia comienza a parecerse a un país que ha decidido hacer la revolución y se organiza con independencia del gobierno y las administraciones tradicionales (que parecen presa del colapso y la impotencia). Con aparente normalidad y en principio sin apocalípticos enfrentamientos, suceden cosas impensables unos días antes. En Nantes, obreros, campesinos y estudiantes vigilan y controlan el acceso a la ciudad, que es dirigida por un Comité de huelga con capacidad –por ejemplo- de fijar los precios de los productos y todo lo referente a la apertura de las tiendas. 


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Publicado en “Situacionismo: la Vanguardia de la Revolución” de G. Mayos en Revista Brasileira de Estudos Políticos, Belo Horizonte, n. 111, jul./dez., 2015.


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